Marzo fue un mes especialmente intenso: muchas relecturas que regresaron con más fuerza de la que recordaba, varios descubrimientos muy estimulantes y, sobre todo, una presencia importante de cómic mexicano que hizo del recorrido algo mucho más cercano y significativo. También seguí explorando el formato de audiolibro, que poco a poco se está volviendo parte de mi rutina. Este fue el trayecto.

1. Carne de ataúd, de Bernardo Esquinca.
Precuela de la saga Casasola. Me gustó mucho la ambientación a finales del siglo XIX y principios del XX; hay una construcción de atmósfera muy sólida que envuelve la historia en un tono oscuro y elegante. Esquinca sabe moverse muy bien entre lo histórico y lo inquietante.
2. Yucatán 1512, de Alex Vede.
Una novela gráfica con un arte espectacular que destaca desde la primera página. Hay una intención clara por construir identidad visual y narrativa desde lo histórico, lo cual la vuelve una lectura muy atractiva.
3. Evangelion Collector’s Edition 1, de Yoshiyuki Sadamoto.
Aunque tenía esta edición desde hace tiempo, apenas me di el espacio de leerla. Me encantó. Regresar a *Evangelion* desde el manga tiene un peso distinto: más introspectivo, más contenido, pero igual de potente.
4. Cristóbal el Brujo, de Federico Aguilar, Edgar Olivares, Susana Escobar y Luis Alberto Villegas.
Una obra clave del cómic mexicano. Volver a ella fue reencontrarme con una pieza fundamental que ayudó a construir camino. Sigue teniendo fuerza, identidad y una voz muy particular.
5. Paranoía Crush, Tomo 1, de A. Yépiz, publicado por Familia Usaka.
Una obra con un dibujo muy atractivo por parte de Alejandra Yépiz. Tiene energía, personalidad y una estética que conecta muy bien con su tono narrativo.
6. Evangelion Collector’s Edition 2, de Yoshiyuki Sadamoto.
Seguí de lleno con la saga. La historia va profundizando en sus personajes y en sus conflictos internos, manteniendo esa sensación constante de tensión emocional.
7. The Umbrella Academy, Vol. 2: Dallas, de Gerard Way y Gabriel Bá.
Otra relectura de una obra que me encanta. Sigue siendo igual de explosiva y extraña; una mezcla muy bien lograda de caos, humor y melancolía. Me voló la cabeza nuevamente.
8. Paranoía Crush, Tomo 2, de A. Yépiz.
Continuación que refuerza el tono y la identidad del primer tomo. Se siente una evolución en la narrativa y una mayor seguridad en la propuesta visual.
9. The Umbrella Academy, Vol. 3: Hotel Oblivion, de Gerard Way y Gabriel Bá.
Un cierre espectacular. El dibujo de Gabriel Bá es simplemente increíble, y la historia logra cerrar con fuerza una saga que siempre ha apostado por lo inusual.
10. Amanecer rojo, de Pierce Brown.
Lo escuché en audiolibro a través de Audible. Cada vez disfruto más este formato: te obliga a habitar la historia de otra manera. La narrativa es ágil y muy envolvente.
11. La doncella de la lun*, de Alberto Arias.
Una novela gráfica mexicana muy bonita, con una propuesta gráfica que me recordó a *Mr. Punch* de Neil Gaiman y Dave McKean. Tiene un aire poético y una sensibilidad visual muy particular.
12. Amarres en línea, de Damián García.
La nueva novela gráfica de quien lidera Familia Usaka. Una obra que se siente muy actual, tanto en su temática como en su aproximación narrativa.
13. Wáay Chivo, de Oswaldo Baqueiro Brito.
Novela gráfica mexicana silente, con un arte impresionante. La narrativa visual carga todo el peso y lo hace de forma contundente. Es una experiencia muy inmersiva.
14. Pixán: Espíritu en resistencia, de Dr. F. Stain y Omar Estévez.
Una antología de cómics con mucha fuerza visual y conceptual. Una lectura que se siente viva, diversa y muy bien construida.
15. The Victories, Vol. 1: Marcado, de Michael Avon Oeming.
Leí la edición española de esta obra. Oeming plantea un universo interesante con personajes complejos y un enfoque distinto al clásico relato de superhéroes.
16. Bitter Root, Vol. 1: Family Business, de David F. Walker.
Una lectura que no terminó de engancharme. El arte es hermoso y la paleta de color es increíble, pero en lo personal la narrativa no logró sostener el mismo nivel.
17. Galaxias 1, de Ao Hatesaka.
Uno de los descubrimientos más interesantes del mes. El arte es espectacular y tiene una propuesta visual muy poderosa que atrapa desde el inicio.
18. Perros Salvajes, de Edgar Clement.
Fue muy especial reencontrarme con esta obra, sobre todo después de haber trabajado en el proyecto. Finalmente verla en una edición tan cuidada le hace justicia.
19. The Crow, de James O’Barr.
Tenía casi 30 años de no volver a leerla. Regresar a *The Crow* fue una experiencia muy potente: sigue siendo una obra cargada de dolor, atmósfera y honestidad emocional.
20. Entrevista con el vampiro, de Anne Rice.
Otra relectura, esta vez en formato audiolibro. La historia conserva toda su fuerza, y el formato le da una nueva cadencia, más íntima, casi confesional.
Marzo terminó siendo un mes profundamente nutrido: de reencuentros, de exploraciones visuales muy potentes y de una conexión cada vez más cercana con el cómic mexicano contemporáneo. Entre páginas impresas y horas de escucha, confirmé algo que se ha ido haciendo más claro con el tiempo: no importa el formato, cuando una historia conecta, encuentra la manera de quedarse.