Lecturas de julio
Julio fue uno de esos meses en los que sentí que pude moverme con total libertad entre distintos géneros, formatos y épocas. Hubo manga, superhéroes, ciencia ficción, novela, cómic mexicano y varias relecturas que confirmaron por qué ocupan un lugar especial en mi biblioteca. También fue un mes de grandes descubrimientos nacionales y de seguir explorando autores que constantemente regresan a mis listas de lectura. Como suele suceder, algunas obras me atraparon por su historia, otras por su apartado gráfico y varias por ambas razones.
Este fue el recorrido de mis lecturas durante julio.

1. Evangelion Collector’s Edition No. 3, de Yoshiyuki Sadamoto
Cada nuevo volumen reafirma por qué disfruto tanto esta edición del manga. Aunque la historia parte del mismo universo que la serie animada, Sadamoto introduce matices y cambios que hacen que la experiencia se sienta distinta. Más que una simple adaptación, es una reinterpretación con identidad propia, y eso hace que siempre encuentre algo nuevo en cada capítulo.
2. Batman: Bride of the Demon, de Mike W. Barr y Tom Grindberg
Lo leí en formato digital y fue una lectura bastante disfrutable. El trabajo de Tom Grindberg me gustó mucho; tiene una narrativa clara y un estilo muy representativo del cómic estadounidense de finales de los ochenta e inicios de los noventa. Además, resulta interesante revisitar una historia que forma parte de la mitología de Ra’s al Ghul y Talia.
3. Cuatro Fantásticos vs. X-Men, de Chris Claremont y John Bogdanove
Una relectura muy especial. Conservo el ejemplar que compré alrededor de 1995, publicado por Editorial Vid, así que volver a él también fue un ejercicio de nostalgia. Más allá de la historia, sigo disfrutando muchísimo el trabajo de John Bogdanove, cuyo dibujo tiene una fuerza y expresividad que siempre me han parecido extraordinarias.
4. Planetaria, de Gerardo Sifuentes, con ilustraciones de Luis Sopelana
Una colección de microcuentos de ciencia ficción que demuestra que no hacen falta muchas páginas para construir buenas ideas. Gerardo Sifuentes consigue plantear conceptos muy interesantes en pocas líneas, mientras que las ilustraciones de Luis Sopelana complementan perfectamente el tono de la obra. Una lectura breve, pero muy disfrutable.
5. Green Lantern: Kyle Rayner Rising Compendium, de Ron Marz
Tenía muchas ganas de acercarme a esta etapa de Green Lantern. La historia comienza con Emerald Twilight, uno de los momentos más importantes en la historia moderna del personaje, y presenta a Kyle Rayner como el nuevo portador del anillo. Me gustó muchísimo recorrer esta etapa y entender por qué marcó a toda una generación de lectores. Totalmente recomendable.
6. Entropía Remix, de Iván Farías
Iván Farías sigue demostrando su enorme capacidad para jugar con distintos géneros e ideas. En esta obra vuelve a explorar temas que invitan a la reflexión, con una narrativa muy bien construida y personajes que logran mantenerse en la memoria después de terminar la lectura. Ivan es sin duda uno de mis escritores favoritos.
7. Las insólitas aventuras de Yoni Latorta, Libro 1: La Llorona y las primeras historias, de Luis Fernando
Uno de los grandes pendientes que tenía desde hace tiempo. Finalmente pude leer este clásico del cómic mexicano y entendí por qué tantos autores lo consideran una obra fundamental. Luis Fernando construye historias llenas de imaginación, humor y personalidad. Sin duda, una lectura imprescindible para conocer mejor la historieta mexicana.
8. Karen, Matrícula 56220, de Ricardo Zárate Flores
Me dio mucho gusto leer la nueva novela de mi buen amigo Ricardo Zárate. Es una historia juvenil que aborda temas importantes con sensibilidad y cercanía, logrando conectar con el lector sin perder dinamismo. Siempre es un gusto ver crecer el trabajo de colegas que admiro.
9. 20th Century Boys: The Perfect Edition, Vol. 3, de Naoki Urasawa
Cada volumen confirma el enorme talento narrativo de Urasawa. La historia continúa creciendo en complejidad y el misterio sigue desarrollándose de una manera magistral. Es una de esas series que hacen muy difícil detener la lectura.
10. Blue Demon Jr., de Oscar Amador y Rulo Valdés
Una nueva aproximación al mito de Blue Demon Jr. en formato de cómic. Me gustó ver cómo la obra recupera la tradición de la lucha libre mexicana y la adapta a una narrativa contemporánea, manteniendo vivo uno de los grandes íconos de la cultura popular nacional.
11. Nihil Negativum: Beyond Darkness, de Mario A. González
Una propuesta que apuesta por una atmósfera oscura y una narrativa que poco a poco va revelando sus piezas. Me pareció una lectura interesante que deja ver el potencial creativo de su autor.
12. X-Men: El origen de Apocalypse, de Terry Kavanagh y Adam Pollina
Siempre resulta interesante volver a los grandes villanos de Marvel y conocer con mayor profundidad sus orígenes. Adam Pollina realiza un trabajo gráfico muy característico de la época, con un estilo dinámico que complementa muy bien la historia.
13. Batman: The Cult, de Jim Starlin y Bernie Wrightson
Una de las historias más oscuras que se han escrito sobre Batman. Jim Starlin construye un relato intenso y perturbador, mientras que Bernie Wrightson entrega un trabajo gráfico espectacular. Una obra que sigue conservando toda su fuerza décadas después de su publicación.
14. Maggie the Mechanic, de Jaime Hernández
Una auténtica joya. Esta primera gran etapa de Locas, dentro del universo de Love & Rockets, confirma por qué Jaime Hernández es uno de los grandes narradores del cómic contemporáneo. Sus personajes se sienten profundamente humanos y cercanos, y su dibujo transmite una naturalidad extraordinaria.
15. Criminal, Vol. 1: Coward, de Ed Brubaker y Sean Phillips
Sigo explorando la extraordinaria colaboración entre Brubaker y Phillips. Coward es un magnífico ejemplo del mejor noir contemporáneo: personajes complejos, tensión constante y una narrativa impecable. Una lectura que atrapa desde las primeras páginas.
16. Karmatrón y los Transformables. Novela Gráfica, Tomo 2, de Óscar González Loyo
Continué mi recorrido por una de las obras más importantes del cómic mexicano. Siempre resulta interesante revisitar el universo que González Loyo construyó y apreciar la enorme influencia que tuvo sobre varias generaciones de lectores y autores. Me hubiera gustado que Karmatron hubiera seguido por este camino.
17. Octobriana 1976, de Jim Rugg
Jim Rugg vuelve a demostrar su enorme capacidad para reinterpretar la historia del cómic desde una perspectiva muy personal. Es un trabajo tan experimental como entretenido, lleno de referencias y decisiones visuales muy interesantes.
18. Wolverine: Enemigo Público, de Mark Millar y John Romita Jr.
Una de las etapas más espectaculares de Wolverine. Mark Millar construye una historia frenética, llena de acción y giros constantes, mientras que John Romita Jr. se encuentra aquí en uno de los mejores momentos de su carrera. Sigue siendo una lectura tremendamente entretenida.
19. Dibujando y Desvariando, de Julián Van Bores
Otro de los cómics mexicanos que tenía pendiente desde el año pasado. Me encontré con una obra fresca, divertida y muy auténtica. Julián Van Bores demuestra una voz propia y un gran sentido del humor, convirtiendo esta lectura en una de las sorpresas más agradables del mes.
20. Criminal, Vol. 2: Lawless, de Ed Brubaker y Sean Phillips
Si el primer volumen ya me había gustado mucho, Lawless terminó por convencerme de que Criminal es una de las mejores series de noir publicadas en las últimas décadas. Brubaker y Phillips alcanzan aquí un nivel narrativo extraordinario, construyendo personajes llenos de matices y una historia que resulta imposible soltar. Sin duda, uno de los mejores trabajos de esta dupla creativa.
Julio terminó siendo un mes lleno de muy buenas lecturas. Me dio gusto reencontrarme con clásicos que siguen funcionando igual de bien que hace años, descubrir nuevas propuestas mexicanas y continuar explorando series que cada vez me convencen más. Si tuviera que destacar una constante durante este mes, sería el enorme peso que tuvo la narrativa gráfica: obras que no solo cuentan grandes historias, sino que también recuerdan el poder que tiene el dibujo como herramienta para emocionar, sorprender y construir mundos memorables. Cada libro dejó algo distinto, y esa, al final, sigue siendo la mejor recompensa de leer.