Lecturas del mes de marzo 2026

Marzo fue un mes especialmente intenso: muchas relecturas que regresaron con más fuerza de la que recordaba, varios descubrimientos muy estimulantes y, sobre todo, una presencia importante de cómic mexicano que hizo del recorrido algo mucho más cercano y significativo. También seguí explorando el formato de audiolibro, que poco a poco se está volviendo parte de mi rutina. Este fue el trayecto.

1. Carne de ataúd, de Bernardo Esquinca.
Precuela de la saga Casasola. Me gustó mucho la ambientación a finales del siglo XIX y principios del XX; hay una construcción de atmósfera muy sólida que envuelve la historia en un tono oscuro y elegante. Esquinca sabe moverse muy bien entre lo histórico y lo inquietante.

2. Yucatán 1512, de Alex Vede.
Una novela gráfica con un arte espectacular que destaca desde la primera página. Hay una intención clara por construir identidad visual y narrativa desde lo histórico, lo cual la vuelve una lectura muy atractiva.

3. Evangelion Collector’s Edition 1, de Yoshiyuki Sadamoto.
Aunque tenía esta edición desde hace tiempo, apenas me di el espacio de leerla. Me encantó. Regresar a *Evangelion* desde el manga tiene un peso distinto: más introspectivo, más contenido, pero igual de potente.

4. Cristóbal el Brujo, de Federico Aguilar, Edgar Olivares, Susana Escobar y Luis Alberto Villegas.
Una obra clave del cómic mexicano. Volver a ella fue reencontrarme con una pieza fundamental que ayudó a construir camino. Sigue teniendo fuerza, identidad y una voz muy particular.

5. Paranoía Crush, Tomo 1, de A. Yépiz, publicado por Familia Usaka.
Una obra con un dibujo muy atractivo por parte de Alejandra Yépiz. Tiene energía, personalidad y una estética que conecta muy bien con su tono narrativo.

6. Evangelion Collector’s Edition 2, de Yoshiyuki Sadamoto.
Seguí de lleno con la saga. La historia va profundizando en sus personajes y en sus conflictos internos, manteniendo esa sensación constante de tensión emocional.

7. The Umbrella Academy, Vol. 2: Dallas, de Gerard Way y Gabriel Bá.
Otra relectura de una obra que me encanta. Sigue siendo igual de explosiva y extraña; una mezcla muy bien lograda de caos, humor y melancolía. Me voló la cabeza nuevamente.

8. Paranoía Crush, Tomo 2, de A. Yépiz.
Continuación que refuerza el tono y la identidad del primer tomo. Se siente una evolución en la narrativa y una mayor seguridad en la propuesta visual.

9. The Umbrella Academy, Vol. 3: Hotel Oblivion, de Gerard Way y Gabriel Bá.
Un cierre espectacular. El dibujo de Gabriel Bá es simplemente increíble, y la historia logra cerrar con fuerza una saga que siempre ha apostado por lo inusual.

10. Amanecer rojo, de Pierce Brown.
Lo escuché en audiolibro a través de Audible. Cada vez disfruto más este formato: te obliga a habitar la historia de otra manera. La narrativa es ágil y muy envolvente.

11. La doncella de la lun*, de Alberto Arias.
Una novela gráfica mexicana muy bonita, con una propuesta gráfica que me recordó a *Mr. Punch* de Neil Gaiman y Dave McKean. Tiene un aire poético y una sensibilidad visual muy particular.

12. Amarres en línea, de Damián García.
La nueva novela gráfica de quien lidera Familia Usaka. Una obra que se siente muy actual, tanto en su temática como en su aproximación narrativa.

13. Wáay Chivo, de Oswaldo Baqueiro Brito.
Novela gráfica mexicana silente, con un arte impresionante. La narrativa visual carga todo el peso y lo hace de forma contundente. Es una experiencia muy inmersiva.

14. Pixán: Espíritu en resistencia, de Dr. F. Stain y Omar Estévez.
Una antología de cómics con mucha fuerza visual y conceptual. Una lectura que se siente viva, diversa y muy bien construida.

15. The Victories, Vol. 1: Marcado, de Michael Avon Oeming.
Leí la edición española de esta obra. Oeming plantea un universo interesante con personajes complejos y un enfoque distinto al clásico relato de superhéroes.

16. Bitter Root, Vol. 1: Family Business, de David F. Walker.
Una lectura que no terminó de engancharme. El arte es hermoso y la paleta de color es increíble, pero en lo personal la narrativa no logró sostener el mismo nivel.

17. Galaxias 1, de Ao Hatesaka.
Uno de los descubrimientos más interesantes del mes. El arte es espectacular y tiene una propuesta visual muy poderosa que atrapa desde el inicio.

18. Perros Salvajes, de Edgar Clement.
Fue muy especial reencontrarme con esta obra, sobre todo después de haber trabajado en el proyecto. Finalmente verla en una edición tan cuidada le hace justicia.

19. The Crow, de James O’Barr.
Tenía casi 30 años de no volver a leerla. Regresar a *The Crow* fue una experiencia muy potente: sigue siendo una obra cargada de dolor, atmósfera y honestidad emocional.

20. Entrevista con el vampiro, de Anne Rice.
Otra relectura, esta vez en formato audiolibro. La historia conserva toda su fuerza, y el formato le da una nueva cadencia, más íntima, casi confesional.

Marzo terminó siendo un mes profundamente nutrido: de reencuentros, de exploraciones visuales muy potentes y de una conexión cada vez más cercana con el cómic mexicano contemporáneo. Entre páginas impresas y horas de escucha, confirmé algo que se ha ido haciendo más claro con el tiempo: no importa el formato, cuando una historia conecta, encuentra la manera de quedarse.

Palacios en el Cielo – Una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana

PALACIOS EN EL CIELO: BITÁCORA DE UN PROYECTO QUE NO SABE QUEDARSE QUIETO

Palacios en el Cielo es, sin exagerar (o tal vez sí), el proyecto más ambicioso en el que he estado trabajando en los últimos años. Se trata de una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana, y no, no lo digo a la ligera: es un proyecto que me ha exigido todo.

Este libro tendrá más de 300 páginas. Está completamente escrito y dibujado por mí. Y la meta es clara: publicarlo a finales de este 2026 y llevarlo al lugar donde hoy late con más fuerza el cómic mexicano: la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Si todo sale como debe (y como estoy peleando que salga), quiero presentarlo en el Foro Rius, dentro del Salón de Cómic + Novela Gráfica.

Suena bien. Pero entre ese punto y hoy, hay trabajo. Mucho trabajo.

A ocho meses de distancia, todavía hay detalles que ajustar, páginas que corregir, decisiones que tomar. Por eso decidí abrir este espacio: para compartir el proceso real detrás de esta novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana, sin filtros, sin romantizarlo de más, pero tampoco quitándole lo que tiene de emocionante. Porque sí: pocas decisiones me han resultado tan estimulantes como haber llevado esta historia hacia una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana.

I. EL ORIGEN: CUANDO TODO ERA MÁS PEQUEÑO (Y MÁS PELIGROSO)

Todo esto comenzó en 2016.

En ese entonces, mi buen amigo Abraham Martínez, mejor conocido como Cuervoscuro, me invitó a participar en una antología de cómic steampunk que estaba coordinando: Dictadura de Vapor. Antología steampunk del Porfiriato. Yo venía trabajando principalmente en el cyberpunk —territorio cómodo, terreno conocido—, así que entrarle al steampunk fue más que un cambio de género: fue abrir otra puerta.

Acepté.

Y lo que hice fue escribir una historia corta de 8 páginas (bueno, 9 con todo y créditos) llamada Palacios en el Cielo. Ahí apareció por primera vez esta idea que no me iba a soltar nunca más: construir una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana desde la Ciudad de México.

La Ciudad de los Palacios.

El mote siempre me pareció brutal. Irónico incluso. Porque sí, hay una ciudad monumental, aspiracional, porfiriana… pero también hay otra ciudad, la real, la que se desmorona cada mañana entre el smog, el caos y la supervivencia.

Es imposible no pensar en eso sin recordar Madrugal de Café Tacvba:

“La ciudad de los palacios va dejando paso al alba
Se va perdiendo la calma
Para cuando el sol asoma
Todo el esplendor decrece
La gente las calles toma
Catedral desaparece entre smog
Y caca de paloma”

“La ciudad de los palacios va dejando paso al alba”, esa dualidad fue clave.

Y entonces apareció la imagen que detonó todo:
¿Y si la ciudad literalmente se elevara?
¿Y si el poder no solo fuera simbólico, sino físico, inalcanzable?

Así nació la idea de una ciudad flotante. Una fortaleza steampunk suspendida sobre el Valle de México. Un refugio imposible para un dictador que se niega a caer.

II. LA IDEA: UNA CIUDAD QUE SE ELEVA… Y UN PAÍS QUE SE HUNDE

El pitch que construí en ese momento era directo, casi visceral:

Una ciudad que colapsa… o que es obligada a colapsar.
Un lago que lo cubre todo.
Y sobre él, una ciudad elevada, blindada, sostenida por tecnología que nadie más comprende.

Ahí arriba, Porfirio Díaz gobierna.

Abajo, el país arde.

El resto del territorio está al borde del colapso: fábricas, campo, comunidades enteras en tensión constante. La ciudad flotante —custodiada por dirigibles monstruosos como El Dragón del Sol, Santa María Patria y El Imperial— funciona como símbolo absoluto del poder: inaccesible, impenetrable, artificial.

Y mientras tanto, abajo, la gente resiste.

Siempre he creído que las historias más potentes nacen de esa fricción.

Para poder desarrollar el guión y pasárselo al dibujante, retomé todas estas ideas y construí este texto:

La ciudad de los palacios en el cielo.

Hace 16 años la ciudad de méxico sufrió un colapso. La ciudad comenzó a hundirse, algunos dicen que fue debido a una falla en el sistema de drenaje aunado a las perforaciones que hicieron varias empresas para buscar yacimientos de petroleo, otros creen que fue un intento de asesinar a Porfirio Díaz y a su élite en el poder por parte de un grupo de mineros; pero todo indica que fue una acción premeditada por parte del Dictador y sus científicos para establecer una ciudad como ninguna otra. Una ciudad flotante amurallada sobre el valle de méxico. Una ciudad que es símbolo del poder y el progreso, una ciudad diseñada y construída por su grupo de ingenieros y científicos traídos de todo el mundo.

Desde ahí gobierna Díaz a un país que se encuentra cada vez más dividido y al borde del colapso. Con puño de hierro ha sometido a todos sus opositores, el gobierno absolutista y central se sostiene de los recursos que jala de todos los estados. Han construído “puertos” a las orillas del lago a donde llegan los trenes con mercancía que provienen de todos lados. La ciudad flotante es custodiada por tres enormes dirigibles: El Dragón del Sol, Santa María Patria y el favorito de Porfirio, El Imperial.

La inundación nos presenta como escenario un gran lago en el Valle de México del cual sobresalen algunas construcciones, como las torres de algunas iglesias, el castillo de chapultepec y algunos islotes en los que se han establecido pequeñas comunidades creando con chinampas algunos bastiones.

El resto del país está al borde del colapso. Hay brotes de rebelión e inconformidad en todos los estados, en las fábricas y en el campo…

III. HACERLO REAL: REFERENCIAS, MÚSICA Y TERQUEDAD

Cuando escribo para otros dibujantes, no me limito al guión. Necesito compartir atmósferas, referencias, obsesiones. En ese momento empecé a construir todo eso: ciudades flotantes, el Castillo de Chapultepec, dirigibles.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

Uno en particular tenía que explotar.

Y no podía no pensar en el Hindenburg. En esa imagen icónica capturada por Sam Shere en 1937. En cómo décadas después Led Zeppelin la convirtió en portada. Esa mezcla de tragedia, espectáculo y símbolo era perfecta. Tenía que estar ahí. Ser parte de este cómic.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

También conceptualicé vehículos: las “águilas”. Motocicletas voladoras que parecían mini locomotoras de vapor. Referencias de todos lados: ilustraciones, máquinas, incluso el landspeeder de Rey en The Force Awakens. Todo servía. Todo sumaba.

Porque así se construye este tipo de mundos: robando, mezclando, reinterpretando.

IV. UNA HISTORIA PEQUEÑA QUE SE NEGABA A SERLO

La verdad es que cada vez me entusiasmó más este background y a partir de ahí pude comenzar a construir la pequeña historia que aparecería publicada en Dictadura de Vapor. Para desarrollar este cómic, el espacio era muy breve, se trataba de tan solo 8 páginas más una portadilla con los créditos y yo quería contar una historia con mucha acción acerca de un levantamiento iniciado desde las entrañas de la ciudad organizado por una célula magonista, debido a que Ricardo Flores Magón es uno de los personajes históricos de esa época que más admiro.

La historia original era breve: dos mujeres, Rosa y Bertha, infiltradas en la ciudad flotante. Una conoce las entrañas del sistema. La otra tiene la habilidad para copiar los planos que podrían destruirlo todo.

Hice entonces unos bocetos muy breves de los personajes.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

La historia describía brevemente el escape de dos mujeres, jóvenes y rebeldes que fueron reclutadas para redibujar y copiar los planos de la maquinaria que mantiene a la ciudad flotando en el cielo. Rosa conocía perfectamente las calles y las entrañas de la ciudad, ella serviría como guía para llevar a Bertha, la talentosa dibujante, hasta el corazón de la ciudad, en donde ella se encargaría de copiar los planos y dibujar todo lo necesario para nutrir de la información necesaria a los rebeldes para que puedan derribar la ciudad y con ella hundir el gobierno del dictador.

Después, a la par de hacer el guión hice unos thumbnails que le envié al dibujante para que pudiera realizar su trabajo de forma mucho más eficiente y contundente. Es una practica que hago con todos los dibujantes con los que he trabajado.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

Al final, cuando Bertha y Rosa logran salir de ahí agregué cerré la historia con un fragmento de la canción Dazed & Confused de Led Zeppelin, para representar el sentimiento de aquellos que viven bajo la sombra del poder, para los de abajo.

“…Been dazed and confused for so long it’s not true .
Wanted a woman , never bargained for you .
Lots of people talkin’, few of them know
Soul of a woman was created below…”

A la antología Dictadura de Vapor. Antología Steampunk del Porfiriato le fue muy bien, fue un tiraje corto, solamente hubo mil ejemplares que se repartieron entre los diez autores que participamos y actualmente está agotado.

Dictadura de vapor: Antología Steampunk del Porfiriato.

Al día de hoy es difícil encontrar ejemplares disponibles y prácticamente imposible que pudiera haber una nueva reimpresión.

Pero hubo algo en mi cómic, que me dejó muy inquieto.

Una célula magonista detrás.
Una misión imposible.
Un escape.
Un cómic corto.

Fueron solamente nueve páginas.

Pero algo pasó.

A la gente le gustó. Mucho.
Y lo más importante: se quedaron con ganas de más.

Durante años me preguntaron si habría continuación. Durante años dije que no.

Hasta que dejé de creerme esa respuesta.

V. LO QUE ES HOY

Ese pequeño cómic creció. Se deformó. Se expandió. Se volvió más ambicioso, más complejo, más incómodo.

Y hoy es Palacios en el Cielo: una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana que me ha tomado años construir, romper y volver a armar.

Un falso documental.
Una ucronía.
Una mirada incómoda hacia nuestra historia.

Y sí: una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana que quiero ver publicada este mismo año. No como una intención. Como un hecho.

Voy a estar usando este espacio para compartir avances reales, decisiones, errores, hallazgos. Todo lo que implica levantar un proyecto así desde cero y llevarlo hasta donde tiene que llegar.

Si te interesa ver cómo se construye una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana, este es el lugar.

Resistir es existir.

Héctor Santarriaga
Marzo 2026

Presentación de la novela gráfica LODO en FILCO Coyoacán

Este viernes es la presentación de la novela gráfica LODO en FILCO Coyoacán

¡Allá te espero! ¡Atáscate que hay Lodo!

Aquí está la información:

Pura Pinche Fortaleza Cómics y Nostromo Ediciones te invitan a la presentación de la novela gráfica LODO con la presencia de su autor, Héctor Santarriaga, presentado por Black Cosmos de Arena Cómics.

La cita es este viernes 13 de marzo a las 15.hrs en el Foro 3 Miguel León Portilla de FILCO, la Feria Internacional del libro de Coyoacán.

Nostromo Ediciones · 15 años haciendo ruido

En noviembre de 2011, el 11/11/11, publicamos una revista de 64 páginas con un tiraje de apenas 500 ejemplares. Se llamaba Nostromo Volumen 1. No nació como editorial. No nació como empresa. Nació como una necesidad.

Así comenzó lo que hoy se conoce como Nostromo Ediciones: una editorial de cómic mexicano independiente.

El camino para llegar ahí no fue lineal. Nunca lo fue.

Los cómics me encontraron muy temprano. Antes de pensar en una profesión, ya pensaba en historias. Antes de imaginar una carrera, ya dibujaba. Tuve la fortuna de crecer rodeado de libros, cómics y materiales para crear. Dibujar no era un pasatiempo: era una forma de estar en el mundo. Nunca visualicé mi vida sin hacerlo, aunque tampoco sabía cómo convertir esa pulsión en destino.

Estudié Diseño de la Comunicación Gráfica en la Universidad Autónoma Metropolitana con una intención muy clara —y un poco clandestina—: entender el sistema desde dentro para poder colarme en el mundo del cómic sin naufragar. Pero cuando intenté tocar puertas, descubrí que no había puertas. La industria del cómic en México había colapsado. No había industria. Era un desierto salvaje, con algunos bastiones resistiendo aquí y allá.

A finales de los años noventa existía un foro en internet llamado Monos y Moneros. Ahí se discutía todo lo que orbitaba alrededor del cómic mexicano, a la vertiginosa velocidad de 28 kbps. En ese espacio supe de El Taller del Perro, colectivo surgido tras la experiencia de la revista Gallito Cómics. Publicaban obra autoral y desarrollaban proyectos comerciales para sostenerse. No pedían permiso: construían su propio espacio. Eso me marcó.

En 2001 conocí personalmente a dos de sus figuras más importantes: Edgar Clement y Ricardo Peláez Goycochea. Los entrevisté con el pretexto de un proyecto escolar, pero en realidad estaba buscando una ruta, dejándolo grabado en VHS. Intenté replicar ese modelo colectivo en dos ocasiones: con Colectivo Dosis y con Ediciones La Parranda. No funcionó. Aprendí, sí. Pero no funcionó.

Mientras tanto ejercí como diseñador y director de arte en Editorial Televisa, trabajando en revistas infantiles. Pero nunca quité el dedo del renglón. Siempre estaba buscando cómo abrir espacio para el cómic mexicano. Eso me permitió mantener contacto profesional con autores, ilustradores y gente del medio.

Después vinieron años de colaboraciones esporádicas. Historias cortas aquí y allá. Invitaciones que agradecía, pero que me recordaban algo incómodo: dependía de que alguien más abriera la puerta. Muchos de esos cómics hoy están reunidos en mi antología Forjador. Y el título no es casualidad: así forjé mi camino en este medio, a golpes constantes y secos, hasta que algo empezó a ceder.

Entonces decidí dejar de tocar puertas.

En 2011 intenté algo distinto. No una editorial. No un sello. Una revista. Una antología de ciencia ficción que sirviera como trampolín para que los autores desarrolláramos nuestros propios proyectos. Así nació Nostromo Volumen 1. Se presentó en el Festo 2011, el Primer Festival de autores de cómic de la Ciudad de México.

Fue un paso pequeño en apariencia. Pero fue el primero en nuestras propias condiciones.

Ahí entendí algo fundamental: no se trataba de pedir espacio. Se trataba de construirlo.

En 2012 publicamos Nostromo Volumen 2, Ecos Secuenciales V.1 y la novela gráfica colaborativa A Puerta Cerrada. En 2013 apareció Nostromo Volumen 3. Éramos pocos. Los recursos eran limitados. Todo era autogestión. Todo era riesgo.

Mientras nosotros luchábamos por existir, otros autores comenzaron a preguntarnos qué necesitaban para publicar con nosotros. Me sorprendía. Estábamos autopublicándonos, asumiendo cada costo, cada error y cada aprendizaje. En ese momento era imposible pensar en publicar obra externa. Primero teníamos que sostener la nuestra.

En 2014 publiqué Hermanos, mi primera novela gráfica. La etapa de las antologías cerraba. El trampolín había funcionado. Nostromo empezaba a transformarse. Después llegaron más novelas gráficas: Coda: La bailarina, el hipopótamo y el muro, Luz eterna y Cuervo eléctrico.

En 2017 cambiaron muchas cosas. Se integró Tebin al proyecto. Llegaron más libros, más eventos, más lectores. Ese mismo año comenzamos una sinergia natural con Editorial Perro Muerto, encabezada por Logan Wayne. Caminábamos en paralelo, con la misma terquedad.

En 2018, durante el Salón del Cómic + Novela Gráfica de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, anunciamos que tanto Editorial Perro Muerto como Nostromo Ediciones se integrarían a Pura Pinche Fortaleza Cómics. No desaparecimos. Nos fortalecimos. Y sí: desde entonces, todo cambió.

Porque ninguno de nosotros está aquí de visita.

En 2019 lanzamos el Premio Pura Pinche Fortaleza de Novela Gráfica. Coeditamos las antologías Niño Terror. Publicamos obras de autores que admirábamos profundamente, como Fuego Lento de Ricardo Peláez Goycochea y Operación Bolívar de Edgar Clement. Construimos un catálogo que hoy ronda los 50 títulos y siete novelas gráficas ganadoras de nuestro concurso.

En 2022 publicamos Gallito Cómics 61, un homenaje a la mítica revista, con la participación de alrededor de 60 autores de la escena actual del cómic mexicano.

Pero más allá de los números, hay algo más importante: durante 15 años, Nostromo Ediciones me permitió no detenerme. Me permitió pasar de ser “alguien que quiere hacer cómics” a convertirme en un autor con doce novelas gráficas publicadas, múltiples antologías y una línea editorial consolidada.

Han sido 15 años de fricción.
15 años de resistencia.
15 años de hacer ruido.

No ruido como moda.
Ruido como insistencia.
Ruido como declaración.

En noviembre de 2026, Nostromo Ediciones cumple 15 años.

Y no vamos a mirar atrás con nostalgia. Vamos a mirar al frente con intención.

Porque 15 años no nos hicieron dóciles.
Nos hicieron más conscientes.
Más radicales.
Más claros.

Ha llegado el momento de sacudir las cosas.
De tensar la cuerda.
De empujar los límites.

15 años parecen poco. Pero son 15 años picando piedra. 15 años demostrando que el cómic mexicano independiente no necesita permiso para existir.

Si algo hemos aprendido en este tiempo es esto:

El ruido no se apaga.
El ruido evoluciona.

15 años haciendo ruido.
En 2026, todo cambia.

Y lo mejor —créelo— todavía está por venir.

Resistir es existir.

Héctor Santarriaga
Marzo 2026

 

Lecturas del mes de febrero 2026

Lecturas del mes de febrero 2026

Febrero fue un mes particularmente generoso. Logré incluir mucho más cómic mexicano en mi lista, algo que siempre me entusiasma, y también alterné entre relecturas, descubrimientos y formatos distintos (incluso audiolibro). Fue un mes de contrastes: del cyberpunk más crudo al duelo amoroso más íntimo; del horror grotesco a la fantasía épica. Este fue el recorrido.

1. Boys of the Night, de Dacachi.
Una antología de historias BL que sigue la vida de seis chicos que intentan descubrir quiénes son mientras lidian con lo que su contexto les ha impuesto. La noche funciona como refugio y escenario: ese espacio donde todo el mundo finge no mirar. La obra tiene sensibilidad, identidad y una voz muy clara. Sin duda, confirma a Dacachi como una de las mangakas mexicanas más sólidas y con mayor personalidad en la escena actual.

2. Toda la sangre, de Bernardo Esquinca.
Novela negra con un inquietante toque de terror, perteneciente a la saga Casasola. Esquinca logra una atmósfera densa, casi ritual, donde la ciudad se vuelve cómplice del horror. Me gustó bastante cómo equilibra la investigación policial con una sensación constante de amenaza.

3. Cyberpunk: Edgerunners Madness 01, de Bartosz Sztybor y Asano, publicado por Panini Manga.
Un manga que expande el universo de Edgerunners con el frenetismo y la crudeza que uno espera del género. Violento, dinámico y con un ritmo acelerado que captura bien el espíritu cyberpunk.

4. Hay algo matando niños, Vol. 2, de James Tynion IV y Werther Dell’Edera, publicado por Planeta Cómic.
La serie sigue creciendo en tensión y misterio. El trazo de Dell’Edera potencia esa sensación de amenaza constante. Es una lectura que mantiene el pulso firme y deja con ganas de continuar.

5. Teenage Mutant Ninja Turtles: The Last Ronin, de Kevin Eastman, publicado por IDW Publishing.
Ya lo había leído en digital, pero tenía pendiente experimentarlo en físico. Y sí, la experiencia cambia por completo: el peso del libro, el ritmo de lectura, el impacto visual. Es una historia melancólica y poderosa que resignifica a las Tortugas desde un ángulo más oscuro.

6. Patricio, de Montserrat Chimal y Azul Romero.
Novela gráfica mexicana independiente sobre el duelo amoroso. Íntima, honesta y cercana. Me pareció una obra sensible, que apuesta por la emoción sin artificios.

7. Mister Miracle, de Tom King, con arte de Mitch Gerads, publicado por Smash Comics.
Un homenaje contemporáneo al personaje creado por Jack Kirby. Tom King hace algo muy interesante con Scott Free: lo lleva al límite emocional y existencial. ¿Podrá realizar el truco supremo y escapar a la muerte misma? Una obra intensa, psicológica y visualmente impactante.

8. Gachiakuta 2, de Kei Urana, publicado por Distrito Manga.
Sigo disfrutando muchísimo esta serie, especialmente por el arte de Urana. Hay una energía muy particular en su trazo, una violencia estilizada que resulta magnética.

9. Neuromante, de William Gibson.
Volver a esta obra fue una experiencia fascinante. Se siente tan vigente que pareciera que ya alcanzamos su línea temporal. Esta vez lo disfruté en formato audiolibro, lo cual le dio un ritmo distinto y una nueva dimensión a la historia.

10. El niño gusano, de Hideshi Hino, publicado por Devir México.
Durante años busqué esta obra por el atractivo de su concepto. Cuando Devir anunció la colección me emocioné mucho. Ya en la lectura, aunque me gustó, sentí que el desarrollo no alcanzó todo el potencial que prometía la premisa.

11. Reckless: Sígueme, de Ed Brubaker y Sean Phillips.
Cierre de la saga Reckless. Brubaker demuestra nuevamente su maestría en el noir contemporáneo. Un final sólido para una serie que ha sido consistente y elegante.

12. Elric Vol. 4: The Dreaming City, de Julien Blondel, publicado por Titan Books.
Continúo este recorrido por la adaptación del universo de Elric. La épica oscura y la tragedia del personaje siguen siendo profundamente atractivas. Dato curioso: Me brinqué el tomo 3 por accidente.

13. Imagen no encontrada, de Edgar Camacho, publicado por el Fondo de Cultura Económica.
Ganadora del primer concurso Espectragráfica de novela gráfica mexicana. Una obra con un final muy bonito y una sensibilidad particular que deja resonando varias emociones.

14. Dragon Quest: The Adventure of Dai, Vol. 1, de Riku Sanjo.
Relectura de un manga que disfruté mucho hace años. Regresar a esta historia fue reencontrarme con la aventura clásica, directa y entrañable.

15. La vida con Chispa, de Arturo Trejo Delgado.
Novela gráfica mexicana sobre el vínculo entre el autor y su mascota. Muy emotiva, honesta y cercana. De esas lecturas que tocan fibras muy personales.

16. Exodus, de Roberto Vargas y Rodrigo Díaz.
Cómic mexicano de fantasía con un arte espectacular y secuencias de acción muy bien construidas. Una propuesta sólida que demuestra la fuerza visual que se está produciendo actualmente en México.

Febrero fue un mes intenso y diverso, pero sobre todo significativo por la fuerte presencia de cómic mexicano en mi lista. No hay que olvidar que hay una escena viva, arriesgada y emocionalmente honesta que vale la pena seguir leyendo y apoyando. Entre relecturas que se sienten vigentes y descubrimientos que abren nuevas rutas, las lecturas del mes de febrero 2026 reafirmaron algo que siempre regreso a comprobar: leer es una forma de volver a mirar el mundo, pero también de mirarnos a nosotros mismos.