Avance: La novela gráfica Bajo la piel de la bruja edición 2026

¿Qué habita realmente bajo la piel de la bruja?

Aquí puedes leer gratis un avance de las primeras páginas de la edición 2026 de mi novela gráfica BAJO LA PIEL DE LA BRUJA, un cómic mexicano de misterio y horror que publiqué originalmente en 2019.

BAJO LA PIEL DE LA BRUJA: La novela gráfica mexicana de horror donde las brujas son apenas una advertencia.

Ficha técnica de la obra:

Título: Bajo la piel de la bruja
Novela gráfica mexicana de horror.
Autor: H.G. Santarriaga
Género: Narrativa gráfica mexicana, horror, misterio y terror.
ISBN: 978-607-59509-4-5
Extensión: 112 páginas en blanco y negro.
Medidas: 16 x 23 cm.
Acabados: Portada en blanco y negro, laminado mate y barniz a registro.
Fecha de publicación: Septiembre 2026.
Publicado por: Nostromo Ediciones y Pura Pinche Fortaleza Cómics.
Sinopsis: Historia de horror ambientada en los años 70, en un pueblo del Estado de México. Todo comenzó cuando Rafa y sus amigos se escaparon de la escuela para jugar en el panteón del pueblo. Lo que parecía una simple travesura infantil se convirtió en una pesadilla: fueron testigos de un asesinato que marcó sus vidas para siempre. Años después, atormentado por la culpa y los secretos del pasado, Rafa se obsesiona con una antigua leyenda sobre brujas que, según se dice, aún habitan entre las sombras del pueblo. Lo que descubrirá bajo la piel de esa historia puede costarle la cordura… o mucho más.

 

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Respira: La novela gráfica BAJO LA PIEL DE LA BRUJA 2026

Si bien, en otras ocasiones he escrito acerca del origen de mi novela gráfica Bajo la piel de la bruja, el siguiente es un texto que escribí para incluirlo dentro de la nueva edición que se estrenará en septiembre de este año.

El texto es el siguiente:

Respira

“Hay libros que nacen porque uno tiene algo urgente que decir, y hay otros que aparecen porque uno necesita respirar.”

En 2018, llevaba varios meses trabajando en Sueños rotos: Julia, el segundo volumen de una trilogía sobre la trata y explotación de personas en México. Cuando terminé el libro, en agosto, ya sabía cuál sería el siguiente proyecto: Sueños rotos: Emi; probablemente la novela gráfica más dura que he escrito. Pero, antes de comenzar ocurrió algo que no esperaba.

Estaba agotado.

No me refiero al cansancio de haber dibujado muchas páginas, sino a ese otro agotamiento que se acumula después de pasar meses conviviendo con personajes rotos, violencia, pérdidas y heridas que, aunque sean ficticias, terminan encontrando un lugar dentro de uno.

Necesitaba dibujar, pero necesitaba dibujar otra cosa y, entonces, llegó octubre.

Desde hace muchos años me gustan los retos de dibujo que circulan en internet. Siempre me han parecido una magnífica excusa para salir de mi zona de confort. Había participado en el reto de realizar un cómic de veinticuatro páginas en veinticuatro horas, del que nació Cuervo Eléctrico. También llevaba varios años sumándome a Inktober, una celebración mundial que invita a realizar una ilustración diaria utilizando únicamente tinta.

En 2017, decidí romper las reglas: en lugar de hacer treinta y un dibujos independientes, construÍ una novela gráfica completa en treinta y un días. Así nació Gila: El sol negro.

Un año después, decidí repetir el experimento; no quería hacer una historia pequeña, lo que yo quería era construir otro mundo. 

Con el tiempo he descubierto que los proyectos terminan contaminándose unos a otros. Después de pasar meses dentro de una historia, sus personajes siguen acompañándote incluso cuando dejas de dibujar. Sus problemas continúan dando vueltas en la cabeza. Sus silencios empiezan a parecerse demasiado a los tuyos.

Eso fue exactamente lo que me ocurrió con Sueños rotos: no estaba cansado de dibujar, estaba cansado de habitar ese mundo. Por eso, Inktober llegó en el momento preciso.

Desde hacía tiempo, me perseguía una imagen: no era un personaje, ni una escena… era un pueblo. Un pueblo perdido en el Estado de México; donde ocurrieran cosas monstruosas a plena luz del día y, aun así, nadie pareciera dispuesto a mirar. El verdadero protagonista no sería una bruja, ni una sirena, ni siquiera Rafita. El protagonista sería el propio pueblo.

Una de las páginas de dibujada en 2018.

Antes de escribir una sola página, construí Santa Lucía Ameyalco. Le inventé una historia, supersticiones, leyendas y esa clase de relatos que las abuelas cuentan para que los niños no salgan de noche. Después, llegaron los pozos, los ríos subterráneos, las sirenas, los políticos corruptos, los asesinatos y las desapariciones. Todo fue encontrando su lugar.

Desde el principio tuve claro que mis sirenas no vivirían en el mar. Quería encerrarlas bajo tierra: en los pozos y los ríos subterráneos de un pueblo seco del Estado de México. Siempre me ha fascinado pensar que los monstruos sobreviven adaptándose al lugar donde les toca vivir. Imaginé, entonces, que descendían de una antigua tribu que había habitado los grandes lagos del Valle de México y que, cuando esos lagos desaparecieron, ellas quedaron atrapadas bajo tierra.

Páginas de la novela gráfica Bajo la piel de la bruja, dibujadas en 2028.

Mientras escribía, descubrí algo que no esperaba: aunque yo creía que estaba descansando de los Sueños rotos, en realidad seguía hablando exactamente de lo mismo. Solo había cambiado el lenguaje; en lugar de denunciar el horror desde el realismo, ahora podía hacerlo desde el terror. Y el terror tiene una virtud extraordinaria: nos permite mirar de frente aquello que, contado de otra manera, preferiríamos ignorar.

Durante esos días, vi la película The Lure, de Agnieszka Smoczyńska, y volví a  la serie Fargo, de Noah Hawley. Ambas terminaron de convencerme de que el verdadero protagonista debía ser el pueblo. Quería que Santa Lucía Ameyalco existiera, incluso cuando ninguno de sus habitantes apareciera en escena.

Elegí llamarlo Santa Lucía porque es la patrona de quienes padecen ceguera. Ameyalco significa “lugar donde nace el agua”. Me fascinaba esa contradicción: un pueblo donde todos pueden ver, pero nadie quiere mirar; donde el agua sigue corriendo bajo tierra, mientras sus habitantes prefieren creer que ya no existe.

Página de la novela gráfica Bajo la piel de la bruja, dibujada en 2028.

Conforme avanzaba la historia, entendí que las brujas, las sirenas y los fantasmas sólo eran distintas maneras de hablar del mismo tema. 

Los monstruos más peligrosos nunca fueron los que inventé, sino los que ya estaban ahí.

Octubre nunca es un mes tranquilo. Mientras intentaba terminar una página diaria también se acercaba la Feria Internacional del Libro en el Zócalo. Como editor y expositor, sabía que, en cuanto comenzara la feria, el tiempo dejaría de pertenecerme, así que cambié también mi manera de trabajar. Utilicé un formato más pequeño: papel de algodón y aguadas con tinta. Necesitaba que cada página pudiera viajar conmigo en la mochila. Dibujaba en casa, durante los trayectos y, muchas veces, en el propio stand de la feria.

Una de las páginas dibujada frente a la catedral en la Feria Internacional del Libro del  Zócalo.

Nunca había sentido tan claramente que una novela gráfica podía acompañarme a todas partes. Entonces, decidí transmitir parte del proceso en vivo; no tenía un gran plan, simplemente me pareció divertido abrir una ventana para que algunos lectores vieran cómo nacían aquellas páginas.

Con el paso de los días, dejaron de ser espectadores: comenzaron a hacer preguntas, a discutir teorías, a señalar detalles que yo no había visto y a entusiasmarse con una historia que todavía no existía. Un día, incluso, alguien escribió un nombre para el protagonista: Rafita. Me gustó tanto que ya no pude llamarlo de otra manera. Todavía hoy me sigue pareciendo fascinante esa clase de momentos.

Uno pasa meses encerrado escribiendo una historia y, de pronto, descubre que, incluso antes de publicarse, ya empezó a pertenecer un poco a los demás; sin proponérselo. Un proceso que siempre había imaginado como profundamente solitario, se convirtió en una conversación; y eso cambió mi manera de entender el oficio. Durante mucho tiempo pensé que un autor trabajaba solo hasta terminar un libro.

La portada de la primera edición de la novela gráfica Bajo la piel de la bruja.

Hoy sigo creyendo que los libros se escriben en soledad, pero también creo que encuentran su verdadera forma cuando permiten que otras personas respiren cerca de ellos.

Cuando terminó octubre, ya tenía una novela gráfica completa. Durante las semanas siguientes, hice algunos ajustes, agregué páginas y afiné varias escenas.  En marzo de 2019, Bajo la piel de la bruja llegó finalmente a las manos de mis lectores. La respuesta superó todas mis expectativas y, con el tiempo, el libro terminó convirtiéndose en una de las novelas gráficas más queridas de mi catálogo. 

Durante mucho tiempo, pensé que Bajo la piel de la bruja había sido simplemente una novela gráfica más. Hoy sé que fue el libro que me devolvió el placer de dibujar.

Después de convivir durante meses con el dolor de los Sueños rotos, necesitaba recuperar la curiosidad. Necesitaba volver a descubrir una historia mientras la estaba contando, sorprenderme con una página terminada y preguntarme qué ocurriría en la siguiente.

Para mí, descansar nunca significó dejar de trabajar. Significó cambiar las preguntas que quería responder.

En 2025 regresé a Santa Lucía Ameyalco con Lodo, una novela gráfica ambientada varios años después de los acontecimientos de este libro, en la década de los ochenta. Me emocionó descubrir que los lectores también querían volver a ese pueblo. Siempre supe que algunas historias no terminan cuando cerramos el libro; siguen respirando en algún lugar, habitando bajo nuestra piel y, tarde o temprano, vuelven a llamarnos con furia.

Hoy, mientras preparo esta nueva edición, vuelvo a mirar aquellos originales hechos con tinta y aguadas. Ya no veo únicamente un pueblo lleno de brujas, sirenas y asesinos. Veo un momento muy específico de mi vida: el instante en el que comprendí que una historia también puede salvar a quien la está escribiendo.

Regresar a Bajo la piel de la bruja también ha significado volver al restirador. Como ocurrió con la edición de 2023 de Gila: El sol negro y con la edición del décimo aniversario de Hermanos, sentí la necesidad de dialogar nuevamente con la obra. Extendí escenas, dibujé páginas nuevas y terminé, otra vez, con las manos cubiertas de tinta; alimentando a ese monstruo obsesivo que se niega a dejar un libro exactamente como fue publicado por primera vez.

También preparé un nuevo playlist para acompañar la lectura. Desde hace años la música forma parte de mi manera de contar historias y, en esta edición, quise que cada canción dialogara con momentos específicos del cómic. No como un simple acompañamiento, sino como otra capa de la narración; a veces sumando y muchas otras, antagonizando y desafiando las ideas de mis personajes. 

Dibujando la portada de la edición 2026 de la novela gráfica Bajo la piel de la bruja.

La portada también cambió. Quise acercarla visualmente a Lodo para que ambas obras compartieran una misma identidad. Y finalmente, decidí agregar un pequeño encore; una historia ambientada en este mismo 2026, pero que también nos abre una ventana al año de 1993.

Después de todo, las brujas del pozo llevan muchos años habitando las entrañas de Santa Lucía Ameyalco. Sería ingenuo pensar que esta historia termina aquí.

Así llegamos al final de esta nueva edición, una obra que surgió en medio de un reto de dibujo y que terminó convirtiéndose en un universo de horror cósmico, cuya semilla habita bajo la tierra de un pueblo desconocido en un cochino rincón del Estado de México, pero cuyos verdaderos monstruos transitan en su superficie y a la vista de todos.

Por eso sigo aceptando retos. No porque crea que me convertirán en mejor dibujante, sino porque, de vez en cuando, alguno de ellos termina recordándome por qué empecé a hacer cómics.

Hay libros que nacen porque uno tiene algo urgente que decir.

Y hay otros que aparecen porque, antes de contar la siguiente historia, uno necesita volver a tomar aire.

Mi novela gráfica Bajo la piel de la bruja nació exactamente por esa razón.

Yo soy Héctor Santarriaga, y estos fueron #Mis2Minutos.

Septiembre 2026

 

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La nueva portada de la novela gráfica BAJO LA PIEL DE LA BRUJA

“Hay libros que nacen porque uno tiene algo urgente que decir, y hay otros que aparecen porque, antes de contar la siguiente historia, uno necesita volver a tomar aire…”

 

En 2019 publiqué mi novela gráfica BAJO LA PIEL DE LA BRUJA, una obra a la cual le tengo un cariño muy especial y que al día de hoy, prácticamente se encuentra agotada.

Ya anteriormente he compartido en este blog, sobre el camino que ha recorrido la obra.

El año pasado además publiqué mi novela gráfica LODO, una obra ambientada en este mismo universo.

Este año 2026, mi obra tendrá una nueva edición y este es el avance de la nueva portada de la novela gráfica BAJO LA PIEL DE LA BRUJA.

¿Qué te parece?

Dibujando la portada de la edición 2026

Si te interesa esta nueva edición, te recomiendo que te mantengas al tanto, ya que estaré compartiendo información importante sobre el proceso de la obra y la preventa:

 

Yo soy Héctor Santarriaga y estos fueron #Mis2Minutos

 

 

Bajo la piel de la bruja: tinta, carbón y cómics de terror

Cómics y novelas gráficas hechos en inktober

Hay muchas cosas alrededor de mi novela gráfica de terror Bajo la piel de la bruja que me entusiasman mucho. La dibujé en un momento muy importante en mi carrera como autor de cómics en México ya que entre muchas otras cosas amplió el espectro de géneros que puedo ofrecer en mi obra.

I Hacer una novela gráfica en 31 días.

Me gustan los retos, sobretodo los retos de dibujo que se dan en redes sociales, me parece que son un buen ejercicio para no solo resolver el reto, sino para rebasar mis propios límites y dar a conocer mi trabajo. Hace años, en Twitter creamos algo llamado TwitterShowcase que consistía en rediseñar posters de películas y portadas de discos clásicos. Un par de años después creamos SketchMatch un reto de dibujar pin-ups, en 2017 participé también en un reto de para dibujar un cómic de 24 páginas en 24 horas del cual se derivó mi novela gráfica de ciencia ficción cyberpunk Cuervo Eléctrico. En algún momento en Instagram me tope con el reto #inktober. 

Inktober es un reto de dibujo que comenzó por ahí de 2009 que consiste en hacer un dibujo diferente durante todos los días de octubre hecho a mano y con tinta en donde el único fin es practicar con herramientas tradicionales, mejorar el dibujo y compartir el resultado con el mundo. Cada año se sumaron más y más artistas a este reto, mismo que terminó convirtiéndose en una celebración del dibujo. Para muchos artistas, octubre era su momento favorito del año y para mi en lo personal siempre me ha gustado mucho como se llena mi timeline de dibujos hechos en diferentes estilos por la cantidad enorme de participantes. Yo participé en el reto casi desde el inicio haciendo dibujos y explorando posibilidades. En 2017 estaba un poco aburrido de solamente hacer dibujos y buscándole dar sentido al reto me propuse desarrollar una novela gráfica durante octubre de 2017. Así surgió mi novela gráfica Gila: El sol negro. Después de todo, el formato de la novela gráfica me encanta y retos como el inktober me permiten afinar mis habilidades dentro de la narrativa gráfica mexicana.

En 2018 había pasado gran parte del año trabajando en Sueños rotos: Julia, la cual forma parte de la trilogía de novelas gráficas mexicanas cuyo eje central es la trata y explotación de personas en México, el libro lo terminé en agosto y empecé a trabajar en la novela gráfica más densa de las tres: Sueños rotos: Emi. Sin embargo, para septiembre yo me había quedado completamente agotado y emocionalmente devastado. Decidí ponerlo en pausa. Algún día escribiré a detalle todo lo que hubo detrás de la trilogía Sueños rotos, mientras tanto comencé a preparar todo lo necesario para imprimir mi novela gráfica Gila: El sol negro y me entusiasmó muchísimo trabajar en algo diferente por lo que decidí hacerlo de nuevo.

Haría una novela gráfica nueva durante el reto Inktober 2018.

II El nido subterráneo de sirenas malditas

“Políticos corruptos, asesinatos, leyendas sobre las brujas y un nido de sirenas subterráneo. ¿Qué puede salir mal?”

Si bien el resultado obtenido con Gila: el sol negro me encantó, pensaba que podía afinar mucho más mis habilidades tanto en lo gráfico como en lo narrativo. Por mi mente había estado rondando de contar una historia acerca de malvadas sirenas come hombres, sobretodo me gustaba mucho la idea de no ambientar esa historia en la costa, o el mar, tampoco en un lago sino en los pozos y ríos subterráneos de un árido pueblo del Estado de México. 

Me gustaba mucho la idea de que mis sirenas descendendieran de una tribu que habitó los grandes lagos del valle de México y que quedaron atrapadas en los ríos subterráneos cuando los lagos se secaron. Acababa de ver la película sobre sirenas llamada The Lure de Agnieszka Smoczynska y me voló la cabeza, fue como el empujón que necesitaba para contar mi propia historia. Otra inspiración muy importante fue la serie Fargo de Noah Hawley (Misma que comparte universo con la película Fargo de los hermanos Cohen), me parecía fascinante el como el verdadero protagonista es el pueblo de Fargo y los hechos criminales, extraños, violentos y chistosos que ocurren a lo largo de los años ahí… y ese fue mi punto de partida.

Comencé a construir una historia ambientada en los años 70 y el protagonista sería un pueblo ficticio que está inspirado en el pueblo de Santa María Ozumbilla del municipio de Tecámac. En esa zona, casi todos los pueblos usan el nombre de un santo acompañado de una palabra en nahuatl, decidí llamarlo Santa Lucía Ameyalco porque Santa Lucía (la Virgen mártir de Siracusa) es reconocida como la patrona de aquellos que sufren de ceguera y particularmente en este pueblo ocurrirían muchas cosas criminales y paranormales a la vista de todos pero los pobladores de Santa Lucía serían ciegos a la verdad por elección, por otro lado Ameyalco significa “lugar donde nace el agua”. Un nombre apropiado para un pueblo habitado por sirenas malditas.

Me gustó mucho la idea de construirle sus propias leyendas, cuentos de miedo que usarían las abuelas para espantar a los niños del pueblo, así que la historia arrancó contando una aventura de la niñez de Rafita, mi personaje principal, y de como su inocencia y la de sus amigos fueron devoradas por los mitos del mismo pueblo y los criminales que controlan esa zona. Políticos corruptos, asesinatos, leyendas sobre las brujas y un nido de sirenas subterráneo. ¿Qué puede salir mal?

III El reto de carbón y tinta con mi gente.

Octubre generalmente es un mes complicado, todo comienza a acelerarse hacia el cierre de año, el trabajo se junta y llega para mi uno de los eventos más importantes del año: La Feria del Libro del Zócalo que a pesar de que es increíble, demanda de mucho tiempo y energía como expositor así que decidí trabajar en un formato diferente al que usualmente uso, cuando trabajé en Gila: El sol negro descubrí que me era muy fácil transportar en mi mochila los originales al trabajarlos al tamaño 21 x 28 cm. Utilizo papel de algodón de 200 grms ya que es super absorbente, y me permite trabajar bastante bien con la aguada, que es una técnica pictórica que consiste en mezclar tinta en distintas cantidades de agua o alcohol, consiguiendo tonalidades más espesas que la acuarela, la técnica de la aguada (o “a la aguada’) permite la utilización de una amplia gama cromática a partir de un único color de base difuminándolo y es ideal para hacerlo con pincel. Cada hoja la fijé con cinta a unas tablas de madera para que no se arrugaran con el agua.

Algunas veces hice transmisiones en vivo para dibujar mientras algunos de mis amigos y lectores me acompañaban mientras les platicaba del proyecto y me aportaban muchas ideas, fueron ellos quienes bautizaron a mi personaje principal como “Rafita” y disfrutaba mucho compartir con ellos los avances de mi proyecto, algunos más, pasaban a saludarme a mi stand en la Feria del Libro del Zócalo y me veían en vivo avanzar con el reto. Me sentía muy bien de compartir parte de mi proceso creativo con mis lectores. Algunos de esos videos los pasé después a mi canal de YouTube.

Terminó octubre y yo tenía un proyecto bastante sólido. Unos días después agregué más páginas y quedé muy a gusto con el resultado. La publiqué en marzo de 2019 para llevarla como estreno a La Mole Convention 2019 y tuvo un gran recibimiento. Al día de hoy, mi novela gráfica Bajo la piel de la bruja es una de mis favoritas. 

IV El resultado

Durante la gira No estamos aquí de visita de Pura Pinche Fortaleza Cómics en 2019 llevé Bajo la piel de la bruja a más de 20 eventos, siempre destacándose como una de mis novelas gráficas más vendidas y con una aceptación tremenda que me permitió expandir mi catálogo personal de proyectos abarcando desde la ciencia ficción, el cyberpunk, la denuncia social y el realismo mágico hasta el misterio y el terror. Al día de hoy esa primer edición está por agotarse y está disponible también una edición digital a través de la plataforma kindle de Amazon en donde se pueden encontrar todos los cómics y novelas gráficas de Pura Pinche Fortaleza Cómics. 

Como parte de la promoción que hacemos de nuestros títulos en Pura Pinche Fortaleza Cómics hicimos un booktrailer en 2020.

También hay un video en donde hojeamos página por página y desde sus entrañas para que puedas apreciar el resultado:

Y hay una entrevista donde platico mucho más acerca de esta novela gráfica.

La realización de Bajo la piel de la bruja no solo es parte de mis cómics y novelas gráficas hechos en inktober, también me inyectó de mucho ánimo y confianza en mi y en mi trabajo y me recordó las razones por las cuales amo hacer cómics en México, me sirvió para darme un respiro en mi trabajo sin dejar de producir y me ha permitido poner sobre la mesa las bases para elaborar muchas historias más acerca de ese oscuro lugar llamado Santa Lucía Ameyalco y los mitos y misterios sobre los torcidos y corruptos personajes que habitan bajo su piel.

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Yo soy Héctor Santarriaga y estos son #Mis2Minutos#Mis2Minutos